En los distintos artículos de quiromasaje y terapias manuales, tanto en prensa como en Internet, se hace poca mención de la figura del masajista.
     El masajista tiene que tener ciertas cualidades, formación y actitud que son muy importantes para conseguir con la sesión manual el máximo resultado positivo para la salud del masajeado. A parte del código deontológico, que todo terapeuta debe seguir (condiciones de higiene y demás…) tiene que tener una formación adecuada, que tiene que ir siempre en crecimiento y expansión,. Una formación siempre al día con nuevas tendencias y técnicas.

 

La experiencia es lo que le hace al masajista ser quién es, el día a día, su concentración, atención, adaptación, su trato directo e intimo que nos permite tocar algo tan personal, como nuestro propio cuerpo.

    Y algo en lo que hago cada vez más persevero e insisto, algo que intento transmitir, a través de este mi blog, a mi mismo y a mis compañeros masajistas.  Es nuestra actitud diaria, nuestra preparación entre masajeado y masajeado. Trabajar cómodos (vestuario, camilla, postura, ambiente ….)  tenemos que estar  descansados, tranquilos, serenos, transmitir seguridad y profesionalidad,  el contacto es físico e intimo, y nuestras manos van a transmitir nuestro estado, mi experiencia así me lo dice, aquí no se puede fingir, y no puedes pretender dar un masaje para relajar si estamos pensando en el tiempo que nos queda para el siguiente masajeado o tratar un dolor de espalda si estamos incómodos a la hora de dar el masaje.
     El masajista siempre sereno, tranquilo, seguro de si mismo, y siempre dispuesto a dar con sus manos, algo tan preciado, como la salud.
  Jesús Sánchez Jiménez