Reiki llego en un momento concreto de mi vida, ni antes ni después… fue justo cuando más necesitaba una técnica eficaz, sencilla y sobre todo muy humana, una técnica que te cambia tu percepción de la vida, llego como fruto de una larga búsqueda y un constante aprendizaje a través de mil y un cursos, motivados por mi constante deseo por superarme a mi mismo y dar lo mejor en mi trabajo, en mi vocación… en mi forma de vida.
    La primera vez que escuche el concepto reiki, me eche a reír, me pareció otra terapia más de la famosa moda new age de ese momento ya lejano, y cuando hace varios años llegué a cursar mi maestría en el reiki japonés empecé a entender muchas cosas que intuía y que sentía pero no sabía el por qué, sensaciones y sentimientos, donde no sabía donde ubicar, donde no encontraban su sitio, demasiadas emociones que me bloqueaban, demasiadas preguntas sin respuestas…    

Reiki no solo me ha dado una técnica maravillosa y con mucha fuerza para poder ser no solo mejor terapeuta manual y masajista, sino ser mejor persona y dar a la vida y a la gente que nos rodea lo mejor de nosotros mismos. Reiki es compartir, amor, compasión sentimientos encontrados, sensaciones… muchas veces olvidadas y apartadas, reiki es un reencuentro con todo aquello que realmente es importante para nosotros mismos, para nuestra vida, sentirnos equilibrados, serenos… felices.
        Si tú estas bien, todo a tu alrededor empezará a cambiar…