El sentido del olfato, es el sentido más primitivo a juzgar, por la localización en el cerebro,

Para el hombre antiguo, cazador-recolector, este sentido fue vital para su supervivencia, desde rastrear una presa, hasta percibir la maduración de ciertos frutos, atraer a una pareja o evitar comer comida en mal estado.

             Hoy en día, es un sentido olvidado y dormido, lo usamos generalmente con dos matices, olor agradable o desagradable. Dejando de lado muchos olores y aromas que nos afectan de forma inconsciente, más de lo que nos podemos imaginar.

         La aromaterapia es un método curativo natural y holístico, donde se usan esencias de origen vegetal, que se extraen por destilación de flores, hojas, raíces, frutos, resinas… de plantas y árboles.

       Las esencias se absorben por la piel y se inhalan a través del olfato, actuando sobre esta y sobre el cerebro de una forma directa y profunda. Sobre la piel produce efectos refrescantes, relajante, emoliente, analgésico, antiséptico, … y sobre el cerebro puede producir relajación, estimulación, placer, nostalgia, seguridad, alegría, plenitud… y un largo abanico de sensaciones y emociones.

     La combinación entre aceites vegetales (cremas, ungüentos) con aceites esenciales y terapia manual es perfecto; El masaje favorece y acelera la absorción de las esencias a través de la piel, pasando a estructuras subcutáneos y músculos, y a su vez, la inhalación de estas esencias en un ambiente relajado y reconfortante.  Sus efectos son inmediatos, produciendo gran satisfacción tanto al masajista como al masajeado.